Es muy significativo que Kaja Kallas desnude desde Madrid los equilibrismos de Sánchez con el gasto en Defensa
NotMid 01/05/2025
EDITORIAL
Las palabras que Kaja Kallas pronuncia en una entrevista constituyen un mensaje político de primer nivel con un destinatario claro: el presidente del Gobierno. Es realmente significativo que desde Madrid, donde ayer participó en el G5+, la responsable del Plan de Defensa de la UE y Alta Representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad responda a las críticas de Pedro Sánchez con tanta contundencia: «Si cambiamos la palabra ‘rearme’, el resultado es el mismo: hay que invertir más en Defensa».
Unos días después de que el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, advirtiera de que un misil ruso sólo tarda 10 minutos más en llegar a Madrid que a Varsovia, Kallas certifica en una entrevista exclusiva de Carlos Segovia la preocupación de la UE ante la irresponsable posición de Sánchez, quien, fruto de su debilidad política y personal, está serpenteando el enorme desafío de Estado que supone aumentar el gasto en Defensa. Sus declaraciones sitúan el foco en la hora crítica que atraviesa Europa y desnudan los equilibrismos de España ante la necesidad de un plan imprescindible para protegernos.
Kallas acierta cuando invoca la solidaridad que recibimos durante la pandemia: «Toda la UE ayudó a España en el Covid y ahora debemos estar unidos en el gasto militar». Es evidente que se refiere a los fondos Next Generation, que han impulsado nuestra economía frente a la de otros países. Es la hora de aprovechar ese crecimiento para corresponder a la solidaridad europea. También tiene razón cuando subraya que nuestro país está absolutamente concernido por esta crisis («Lo que ocurre en la frontera con Rusia también repercutirá en España»); cuando recuerda que el Kremlin ya está realizando ataques híbridos contra nosotros y cuando recalca que las intervenciones de Rusia en África son un peligro para todo el Sur de Europa. Frente a ello, el Gobierno lleva semanas minimizando el imperialismo de Vladimir Putin, como si la invasión de Ucrania y su deriva no fuesen una amenaza para España y como si la fractura del atlantismo por parte de Donald Trump no tuviese consecuencias.
Ante las reticencias del presidente Sánchez a llamar a las cosas por su nombre, la vicepresidenta de la Comisión Europea se pregunta: «¿El problema desaparece si lo nombramos de otra manera que no sea rearme?». Las batallas terminológicas en este campo son estériles. El Libro blanco de Defensa es nítido: hace falta desarrollo en IA para la ciberseguridad, como insiste Sánchez, pero lo esencial es modernizar y reponer la munición, los drones, la artillería, la defensa aérea…
Esta es la encrucijada de Europa, y por ello es crucial que los gobernantes traten a los ciudadanos como a adultos. Así ocurre en Francia o en el Reino Unido. No en España. «Es ilusorio creer que podemos salir de esta sin tomar medidas difíciles e impopulares», responde Kallas sobre la intención de Sánchez de que Bruselas active subvenciones para llegar al 2%. Mientras en la UE reitera su compromiso con aumentar la inversión militar, en Madrid promete que no tocará el gasto social. ¿Cómo pretende hacer esto compatible con la insostenibilidad del sistema de pensiones acreditado ayer por la AIReF?
El presidente camina sobre el mayor alambre de su mandato, y en esta ocasión la UE es perfectamente consciente de ello.