De eso trataban los cinco días de reflexión: de asumir la imputación no de ella sino de él y de reaccionar sondeando el grado cienciológico de sumisión que necesitaba para marchar por la senda de la autocracia
NotMid 10/12/2024
OPINIÓN
RICARDO BURGOS
Debemos aceptar ya la posibilidad no de que Pedro resulte imputado sino de que el imputado ordene tumbar el suplicatorio dirigido al Congreso por primera vez en democracia. Debemos aceptar el éxito de un golpe a cámara lenta que ha hervido la rana y ha roto las reglas. Debemos aceptar que la delincuencia progresista es admisible y que un presidente con pujos de monarca feudal ha adquirido la condición de inviolable. Contra quienes perciben a estas alturas un débil latido de socialdemocracia autónoma en el pecho momificado de esa sigla yerta, debemos aceptar que el PSOE y sus socios forman una ligadísima amalgama caraqueña que la corrupción no escindirá: al contrario, la apelmazará más todavía.
Cuando llegue -si llega- el suplicatorio del Supremo, Pedro desencadenará la campaña final contra la legitimidad de unos jueces fascistas. No le costará demasiado: la prensa que vive de él se sincronizará con su capricho; el partido que muere por él se partirá la camisa para enjugar las santas llagas del matrimonio Sánchez-Gómez; y los aliados plurinacionales (PNV incluido) consumarán la venganza largamente pospuesta contra el Estado unitario liberal. Francina contará 178 votos en contra del suplicatorio y la causa contra el presidente más golfo de la democracia decaerá sin remedio.
Inmediatamente después, los jueces ya declarados enemigos del pueblo afrontarán un contraataque legislativo que tratará de purgarlos, de bloquear el paso a otros juristas independientes y de abrírselo a políticos con toga por la gatera de la interinidad y con la excusa de la endogamia. Ocurrirá delante de nuestros ojos, pero no pasará nada. Bruselas ya tiene suficientes problemas y hasta Biden indultó a su niño travieso. Broncano seguirá haciéndonos reír, la mente de Mbappé acaso haya recobrado la paz goleadora. Porque la democracia no es un bolso alarmado de Zara: no pita cuando te la roban. Solo se dan cuenta los oídos finos, las élites informadas que saben explicar por qué es más importante la separación de poderes que la inflación.
Ahora comprendemos que el plan siempre fue la impunidad. De eso trataban los cinco días de reflexión: de asumir la imputación no de ella sino de él y de reaccionar sondeando el grado cienciológico de sumisión que necesitaba para marchar resueltamente por la senda de la autocracia. Cuando vio a Marichús aporréandose el pecho y a Almodóvar llorando y hasta a Page en Ferraz coreando el no te vayas, supo que no encontraría resistencia. Le seguirían hasta el final hiciera lo que hiciera. Ha llegado la hora.