¿Para qué jugarán los jóvenes y compraremos entradas o canales de TV, si al club más corrompido y corruptor se le asegura la impunidad?
NotMid 17/02/2023
OPINIÓN
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS
Hace décadas, Ramón Mendoza, presidente del Madrid, dijo que lo que hacía Enríquez Negreira con el arbitraje no se podía consentir. No era un cabreo tras un mal resultado sino la denuncia de lo que, mucho mejor, describió Alfredo Relaño en «El Villarato». En la cúpula de la UEFA, rama de la FIFA, Villar era la pata española de esa corrupción oceánica que, tras décadas de impunidad y avaricia, ha desembocado en la venta del Mundial a Qatar y las Supercopas al que más pague al cártel del fútbol. Porque esto es un cártel. Y la clave es la corrupción arbitral, que no suelta el VAR.
Blatter, Platini y Villar mangonearon el fútbol durante décadas y adulteraron la competición hasta la náusea. «Roban, pero no hay pruebas», se decía. Pues ya las hay. El Barcelona pagaba un dineral -va por siete millones de euros- al hombre que ascendía o hundía a los árbitros según le pitasen al Barça. ¿Y no repartía? Fingen sorpresa los trencillas que hasta ayer se codeaban con el trinquilla, típico representante de la Cataluña del ‘prusés’, mezcla de fatuidad y corrupción, pero luego cuentan que su hijo iba de coach en el mundo futbolero, ayer unido y hoy enfrentado por el botín: Roures y Tebas frente a Rubi y Geri, léase Rubiales y Piqué.
Si el Barça, con permiso de la Liga, está hoy en quiebra, no será por el saldo arbitral que confesó Godall: 40.000 euros al mes a Negreira, 33 penaltis a favor, tres en contra y ni una tarjeta roja en dos años. Títulos son dinero, así que la ruina será por sobornar demasiado y quedarse la mitad, porque la inversión era rentable. Los presidentes del més que un club (un pessebre) confiesan que pagan desde Gaspart. Pero el Villarato es del primer Laporta, el de Guardiola, els valors y la invención del fútbol nandrolono. Vomitivo.
Tras pillar al correo -todo no sería para él- del cártel Trinquilla, queda claro que la Liga lleva 20 años corrompida. Pero Tebas, después de dar el arbitraje del VAR a Roures, codueño del Barça, ha corrido a asegurar: «Salga lo que salga, todo está prescrito». ¿Para qué jugarán los jóvenes y compraremos entradas o canales de TV, si al club más corrompido y corruptor se le asegura la impunidad?
Hay que echar a esta gentuza.