Los españoles votarán en clave interna para dirimir la guerra PP-PSOE iniciada tras las elecciones del 23-J
NotMid 08/06/2024
ESPAÑA
Los españoles reflexionan sobre el sentido de su voto en unas elecciones en las que oficialmente se eligen a los diputados que se sentarán en el Parlamento Europeo. En España, sin embargo, los comicios del 9-J se han planteado desde el principio como un plebiscito nacional sobre la política, las alianzas y los escándalos que persiguen a Pedro Sánchez frente a las aspiraciones inconclusas y el proyecto de Alberto Núñez Feijóo.
En este marco dicotómico se ha desarrollado una campaña que ha sido sino la prolongación de un larguísimo ciclo electoral que se inició hace más de un año con las municipales y autonómicas, siguió con las generales y después con los comicios gallegos, vascos y catalanes. Todas estas citas han amontonado cuitas entre los dos principales partidos, particularmente duras desde el 23-J, cuando el PP se alzó con una victoria insuficiente para formar Gobierno.
Ahora, las urnas europeas se plantean como la última oportunidad para que los españoles confirmen el proyecto emprendido por Sánchez o lo repudien señalando su preferencia por el cambio que propone Feijóo. Uno y otro han entrado de lleno en este juego, una pugna a la que han arrastrado a los españoles y que conlleva para ambos muchos riesgos.
A Feijóo sólo le sirve conseguir una victoria contundente que le consolide definitivamente como líder dentro y fuera de su partido. A Sánchez le bastaría con resistir situándose en el terreno del empate técnico. En todo caso, un hipotético éxito del popular no tendría por qué implicar, al menos a medio plazo, la salida del socialista de La Moncloa. El presidente, pese a que los escándalos le persiguen, ha advertido que la legislatura durará tres años más. De hecho, un cortocircuito del mandato es más probable en otoño, con la negociación de los Presupuestos, que como consecuencia del 9-J.

En cualquier caso, el plebiscito nacional ha matado las elecciones europeas pese a que la Unión se juega mucho enfrentada a la competencia creciente de EEUU y China, a un conflicto bélico entre Rusia y Ucrania a sus propias puertas y a la pujanza de movimientos populistas y extremistas de marcado carácter antieuropeo.
El debate que afecta al futuro de la Unión ha estado ausente en la campaña española monopolizada por los asuntos patrios: la amnistía en beneficio de los implicados en el proceso independentista catalán; la trama de corrupción en torno a los contratos de mascarillas durante la pandemia, que salpica a los socialistas y, sobre todo, la imputación de la esposa del presidente, Begoña Gómez, por los presuntos delitos de tráfico de influencias y corrupción en los negocios. En esta mezcolanza también ha habido espacio para introducir artillería exterior. Ahí está, por ejemplo, el reconocimiento del Estado de Palestina o la concesión de una ayuda militar milmillonaria a Ucrania sin que ninguna de las dos decisiones se debatiera en el Congreso.
Las encuestas de inicio de campaña señalaban, con la única excepción del CIS, un triunfo claro del PP con una ventaja media de siete puntos sobre el PSOE. Sin embargo, a medida que se ha aproximado la fecha de los comicios la distancia, según los sondeos, se ha ido acortando como consecuencia de la corriente emocional alentada por el propio presidente utilizando como «palanca electoral» los problemas judiciales de su mujer.
La oposición ha usado implacablemente el caso de Begoña Gómez como ariete contra Sánchez y este se ha defendido utilizando el mismo bumerán. Así se ha presentado como víctima de una «ola reaccionaria» y «ultra», en la que hermana a PP y a Vox, dedicada a esparcir «fango» y alimentar «bulos» en una suerte de violencia política vicaria contra su esposa con el objetivo de «quebrarle» a él.
Por parte del PP, la campaña ha consistido en dibujar un Gobierno acosado por las corruptelas, dividido internamente, doblegado ante el independentismo y liderado por un presidente sin escrúpulos que amenaza a todo aquel que disienta, que señala a periodistas y jueces y que está dispuesto a todo por conservar el poder.
Inmersos en este torbellino se llega a unos comicios en los que primará el voto de la venganza. Buena parte de los ciudadanos elegirán su papeleta pensando en Sánchez y en Begoña Gómez o en Feijóo y no en las cabezas de lista del PSOE, Teresa Ribera, y del PP, Dolors Monserrat, y menos aún en unos programas europeos en los que ninguno de los dos partidos ha querido profundizar.
Agencias