Un puñado de luchadoras encabezan la oposición a la dictadura chavista para que haya unas elecciones libres y una democratización del país
NotMid 01/05/2024
IberoAmérica
“A ellos no les duele el llanto de una madre cuando espera que su hijo vuelva a casa, pero su hijo no regresa”, canta la venezolana Laura Guevara en su conmovedora Queremos vivir en paz. La cantante caraqueña forma parte del batallón de mujeres dispuestas a llevar adelante el pulso contra Nicolás Maduro, quien desde el poder ha retorcido las leyes para forzar que entre los 10 candidatos para las presidenciales del 28 de julio no haya ninguna mujer.
A la cabeza, María Corina Machado, quien ha deslumbrado al país con dos jornadas en las tierras llaneras de Portuguesa, arropada por miles y miles de las personas más humildes, víctimas de 25 años de revolución. En su cruzada por la democracia y la libertad, la líder opositora cuenta de forma estrecha con las principales dirigentes de los partidos de la Plataforma Unitaria, quienes durante las tensas jornadas para elegir al candidato unitario ejercieron de contrapeso a los políticos tradicionales.
Machado ya había apostado previamente como candidata por otra mujer, la filósofa de 80 años Corina Yoris, a la que el chavismo bloqueó de forma absolutamente arbitraria y sin dar un solo motivo. “Habría que preguntarle a Maduro por qué les tiene tanto miedo a las mujeres.
Realmente es miedo a estas mujeres, que representan la voluntad de cambiar un país, algo que él no puede hacer. Como se dice en venezolano, “no tiene con qué”, respondió Yoris horas después de tomar posesión del sillón O de la Academia Venezolana de la Lengua donde, como buena historiadora, dejó otra frase para el recuerdo: “Desearía devolverle la dignidad a Venezuela”.
Pese al bloqueo de su candidatura, Yoris sigue en primera línea de lucha. “La voluntad y la fuerza que estamos demostrando ha sorprendido a tirios y troyanos. Maduro tiene miedo al coraje que estamos demostrando para enfrentar esta ignominia”, redondeó la académica.
Delsa Solórzano, líder y fundadora de Encuentro Ciudadano, ejerció como portavoz durante las jornadas en las que la oposición democrática se jugó la unidad frente a los ojos del país y del mundo. Su postura fue tan firme como transparente.
“Lo que se está viendo es una fuerza femenina indetenible en la calle. Queremos un país de igualdad, sin discriminaciones. Ojalá que esto represente el fin de una era de exclusión y discriminación”, respondió a este periódico Solórzano, quien al estar ausente Machado del debate en el seno de la Plataforma Unitaria (PU) también contó con la pujanza de María Beatriz Martínez, presidenta de Primero Justicia; Andrea Tavares, secretaria general de La Causa R; Adriana Pichardo, dirigente nacional al frente de Voluntad Popular, el partido del ex prisionero político Leopoldo López; y Deyalitza Aray, representante de Proyecto Venezuela.
“El papel protagónico de las mujeres que estamos en la PU obedece a un proceso que se viene gestando en las organizaciones políticas democráticas, en las que se ha impulsado una estrategia de visibilización, lo que nos ha ganado el reconocimiento de nuestros partidos y nos ha permitido jugar un rol importante en la PU en defensa de la ruta electoral y de la unidad, enmarcada en el mandato de las primarias. El nuevo liderazgo de la oposición es más igualitario y reconoce en las políticas un papel de mediación, de negociación y de diálogo, pero también de firmeza y de claridad en el mensaje”, explica Andrea Tavares.
Pese a la persecución que sufren, que les obligó a refugiarse en la embajada de Argentina en Caracas, Magaly Meda y Claudia Macero, dos de las mujeres más cercanas a Machado en su organización, Vente Venezuela, permanecen activas en una especie de segunda línea política. “¡Difícil de explicar esta emoción!”, confesó Meda en sus redes sociales al comprobar la euforia vivida en los recorridos de Portuguesa, que ella misma lideró durante meses como jefa de campaña antes de que se decretara su encarcelamiento.
“Más que como una rebelión, lo veo como el flujo natural de la influencia de las mujeres en la política”, reflexiona Ana Milagros Parra, la politóloga y youtuber que ha sabido conectar con las generaciones más jóvenes del país. “La victoria de María Corina fue muy importante, una mujer con una trayectoria fuerte que abrió la puerta a que más mujeres dieran el paso y sintieran que podían hablar. Y hay que sumar el auge de activistas en redes, que por alguna razón tienen más impacto que muchos hombres, porque tienen una manera distinta de comunicar”, sentencia Parra.
Y si alguien ha impactado en TikTok esa es sin duda Norlymar Miranda, de 22 años, conocida en la red de microvídeos como “la presi gocha” (gentilicio de los nacidos en la fronteriza Táchira, cuna de un buen número de presidentes). Militante rasa de Encuentro Ciudadano, Norlymar encabezó la inteligente campaña #HagamosLaTarea para convencer a los jóvenes que acudieran a registrarse para votar, pese a la operación Morrocoy (tortuga) impuesta por el Gobierno.
Ya sea bailando la salsa “Todo el mundo con Edmundo [candidato opositor]” como describiendo sus emociones, Norlymar atrapa con su frescura para contar los hechos políticos. “La emoción que sentimos con los vídeos de María Corina en Portuguesa, esto es indetenible. No hay manera de que este país no cambie. Hay que transformar esos sentimientos en trabajo de cara al 28 de julio. Si todos hacemos la tarea, hermano, esto no lo detiene nadie”.
“¡AUXILIO, AUXILIO, POR FAVOR!”
Los estremecedores gritos de la ex diputada opositora Dignora Hernández, secretaria política de Vente Venezuela, al caer en las garras de los agentes chavistas todavía estremecen a todas sus compañeras de lucha. Lleva encarcelada cinco semanas. Está acusada de conspirar contra Maduro.
La dirigente, también muy cercana a Machado y que representaba un papel clave en su organización, ya forma parte de la larga lista de 270 presos políticos, incluidas 20 mujeres, cuatro de ellas con nacionalidad española.
Muy significativo también es el encarcelamiento en febrero de la activista hispanovenezolana Rocío San Miguel. La Fiscalía de Maduro ha construido un escenario de falsas acusaciones para acallar una de las voces más emblemáticas de la sociedad civil venezolana.
Agencias