Más allá de la teatralización de Moscú y sus amenazas, Rusia no ha dado pasos hacia un lanzamiento atómico
NotMid 23/11/2024
MUNDO
Las amenazas nucleares de Vladimir Putin, el cambio de doctrina atómica de Rusia y el lanzamiento del misil con ojivas múltiples desde Astrakán a Dnipro ha multiplicado el miedo a un conflicto nuclear e incluso la Tercera Guerra Mundial. Pero más allá de la teatralización de Moscú, toda carrera nuclear tiene unos pasos, lo que se llaman «escalones». En realidad, ni Putin ni Occidente han subido ninguno todavía.
Que no haya todavía movimientos en ese sentido no significa que Washington y Bruselas deban ignorar por completo a Moscú. Que en Rusia entiendan que se trata de una guerra global que implica a Occidente , más allá de la entrega de armas, es una narrativa peligrosa que puede favorecer la escalada. De momento, estamos en el terreno de los gestos, no de las acciones.
¿El uso de misiles de Estados Unidos en suelo ruso nos lleva a la Tercera Guerra Mundial?
No debería. Ucrania tiene sólo un puñado de misiles ATACSM y Storm Shadow. Todos ellos se están usando en Kursk como medida de defensa de las tropas ucranianas que controlan la zona y es EEUU el que limita y controla su uso. Es decir, parece que ninguno de ellos acabará en la Plaza Roja de Moscú, lo que sí podría interpretarse con una provocación mucho más escalatoria. Es cierto que los últimos cambios en la doctrina nuclear de Rusia hacia un documento mucho más abierto e impreciso, pueden cubrir este tipo de ataques, pero la superviviencia de Rusia como estado y del propio régimen no están comprometidas.
¿Qué pasos tiene que dar Rusia para que Occidente tome en serio su amenaza?
La escalada nuclear es un proceso conocido y monitorizado. Se hace a plena luz del día para que los satélites del enemigo tomen buena nota de todos los movimientos y que estos sirvan de disuasión: poner en alerta a todo el personal responsable de la «triada nuclear», retirada de la monición atómica de los almacenes estratégicos, pasar a canales de comunicación mucho más estrictos y secretos, dispersión de toda esa munición hacia bases aéreas, de submarinos, lanzaderas o silos nucleares. Realizar una prueba nuclear en algún lugar despoblado. De momento, no se ha dado ninguno de estos pasos, lo que sugiere que la verdadera escalada nuclear no ha comenzado.
¿Qué es la «triada nuclear»?
El conjunto de armas atómicas en el mar (submarinos), tierra (lanzaderas y silos atómicos) y aire (bombarderos estratégicos). Rusia y la OTAN poseen todas estas capacidades y, si las usaran, se alcanzaría lo que se conoce como «destrucción mutua asegurada» en pocos minutos, como demuestran las simulaciones en los llamados “juegos de guerra”.
¿Tiene sentido para Putin usar armas nucleares en el conflicto de Ucrania?
No. La ventaja de utilizar un arma nuclear es incierta y la escalada que provoca es difícilmente controlable. Una bomba atómica puede usarse de tres maneras: la primera es un ataque intimidatorio en una zona despoblada, por ejemplo, sobre el mar Negro. Su uso podría tener un efecto contrario al que se busca, porque quizá galvanizaría a las tropas y a la población ucraniana en vez de hundirla, a la vez que lesionaría la ya lesionada imagen internacional del régimen de Moscú. Putin se vería entonces obligado a escalar a otro escenario con un altísimo riesgo: un ataque contra una ciudad ucraniana para decapitar el gobierno y imponer altos costes en vidas humanas.
Eso provocaría la entrada directa en la guerra de EEUU y sus aliados de la OTAN con una respuesta convencional masiva para restablecer la dinámica de disuasión, mientras que India y quizá China se alejarían de Rusia. La tercera opción es el uso de armas nucleares como ariete militar, o sea, una bomba táctica. Pero ahora mismo no hay un objetivo militar o una concentración de tropas tan enorme como para que algo así sea efectivo. Además, también ese tipo de armamento provocaría una escalada. Con otra condición: cualquier lanzamiento de una bomba atómica provocaría la posibilidad de que la nube radiactiva fuera a parar a la propia Rusia.
¿Sigue funcionando algún sistema internacional como el «teléfono rojo» para que las potencias nucleares eviten un choque?
Sí. En ningún momento de la guerra de Ucrania han dejado de comunicarse, aunque haya sido con acusaciones. Ambos mantienen sus embajadas abiertas y los canales diplomáticos se siguen usando con cierta normalidad. Más allá de las palabras de Putin descargando la responsabilidad de lo que suceda en EEUU, nunca ha cortado el «teléfono rojo» entre el Kremlin y la Casa Blanca.
¿Puede la guerra escalar de otra forma que no sea nuclear?
Sí, no ha dejado de suceder. EEUU se ha negado durante meses a levantar el veto a Kiev para que use sus misiles contra territorio ruso porque Rusia, en su enumeración de líneas rojas, había lanzado «amenazas concretas y localizadas». Al margen de los interesados, estas amenazas no han trascendido, pero Moscú ha escalado en este conflicto casi siempre de forma horizontal (usando cada vez más reclutas, más blindados y más misiles, incluso comprando armamento como drones y misiles en otros países como Irán o Corea del Norte) pero aún no lo ha hecho de manera vertical, o sea, cambiando la estrategia o el tipo de armamento, por ejemplo, a armamento atómico.
¿Es posible el uso de una bomba sucia en Ucrania?
Es posible, pero muy improbable. Una bomba sucia es un explosivo convencional que puede liberar radioactividad por usar algún elemento nuclear. Si Rusia o Ucrania usaran algo así, la nube radioactiva que provocaran podría afectar a sus poblaciones. Militarmente es del todo inefectiva.
¿Qué pretende la propaganda rusa?
Que nos tomemos las advertencias de Putin muy en serio. El Kremlin, en su habitual actividad desestabilizadora, busca atemorizar y dividir a los ciudadanos europeos y que la responsabilidad de cualquier escalada recaiga en los políticos de Washington y Bruselas, como si fueran ellos los que hubieran provocado la invasión de Ucrania y, ahora, la posibilidad de una guerra nuclear que sólo Putin ha atizado como posibilidad.
¿Quiere Vladimir Putin una escalada atómica?
Los expertos que han trazado el perfil psicológico del autócrata ruso en los últimos años lo perfilan como un tipo frío, algo paranoico y anclado en la Guerra Fría, pero no una persona irracional. Putin sabe que una escalada nuclear lleva directamente al final de su régimen, quizá de su vida y de la vida de millones de personas.
Agencias