NotMid 19/07/2022
OPINIÓN
El oportuno viaje relámpago a Argelia del primer ministro italiano Mario Draghi para afianzar el acuerdo que garantiza un mayor envío de gas por parte del país africano a Italia, en plena crisis energética por la invasión rusa de Ucrania, consolida su imagen como uno de los grandes líderes ahora mismo de la Unión Europea. Draghi ha actuado como se espera de quien posee criterios de hombre de Estado al priorizar sus responsabilidades de gobierno sobre su propio futuro en medio de la grave crisis política que sufre Italia.
La pasada semana, presentó su dimisión al perder la confianza en una irresponsable maniobra del Movimiento 5 Estrellas, el partido mayoritario del Parlamento que también forma parte del Ejecutivo de unidad que encabeza Draghi. Aunque el jefe del Estado rechazó la renuncia, el que fuera presidente del BCE se someterá mañana al escrutinio de senadores y diputados para verificar si cuenta con los apoyos necesarios para acabar la legislatura.
Draghi ha centrado sus esfuerzos en estas últimas horas en atar un indispensable acuerdo con Argelia para que Italia tenga alternativas al 40% del gas que importaba desde Rusia antes del inicio de la guerra con Ucrania. En el marco del gran despliegue político y táctico que protagonizan los países de la Unión para garantizarse proveedores que eviten un invierno energético ahora que Rusia utiliza el suministro de gas como un arma más de guerra, el paso dado por el premier italiano es un gran acierto geoestratégico. Argelia, uno de los mayores proveedores de gas de la zona, puede garantizar en buena medida la estabilidad a la tercera economía del euro, algo que como es obvio redunda en beneficio de todo el bloque comunitario.
No se nos escapa que los movimientos de los últimos meses realizados por Italia para convertirse en socio europeo preferencial de Argel aprovechan la sobrevenida situación de debilidad de nuestro país. Y es que España ha perdido el tren argelino, a pesar de su situación privilegiada tanto geográfica como técnicamente, por la alta capacidad del gasoducto Medgaz, que conecta Argelia con Almería. La decisión de Pedro Sánchez de apoyar el plan de autonomía marroquí sobre el Sahara Occidental nos está pasando facturas como la de anular nuestras opciones de convertirnos en el hub europeo de distribución del gas argelino, favoreciendo así las pretensiones italianas.