En los minutos finales, a los croatas se les escapó la victoria y todo lo definirán en la última jornada de la fase de grupos. Alemania derrota a Hungría y ya está en octavos. Suiza y Escocia empatan un partido muy disputado.
NotMid 18/96/2024
DEPORTES
Croacia empató ante Albania (2-2) con un gol en el tiempo añadido de Gjasula y se complicó la existencia en la Eurocopa después de perder su primer partido contra España, lo que obligará al equipo de Tadic a ganar a Italia en la última jornada.
El equipo de Luka Modric rozó una remontada que habría sido reparadora. Albania se adelantó en el marcador por medio de Laçi en la primera parte. En la segunda, la aparición de Budimir fue clave. El jugador de Osasuna habilitó a Kramaric, autor del empate, y provocó el segundo de Gjasula, en propia meta. Al final, en el minuto 95, el propio Gjasula marcó el tanto del empate que coloca a Croacia en una situación alarmante.
Resumen del partido
Zlatko Dalic tampoco quedó muy satisfecho del partido que completaron sus jugadores y registró varios cambios en su alineación. Recompuso su defensa: quitó a Pongracic y trasladó a Gvardiol del lateral izquierdo al centro de la zaga; colocó a Perisic en su lugar, en un intento de conseguir más llegada y profundidad por su zona; hizo lo mismo en la derecha, donde ubicó a Juranovic y sentó en el banquillo a Stanisic. Arriba, fuera Budimir y dentro Petkovic.

El resto, los mismos. Incluidos parte de los cimientos de una generación que ya apunta a su fin. Modric, Brozovic y Kovacic, se quedaron para gobernar el centro del campo. Ellos, tristemente, fueron parte del problema en la primera parte, en la que se mostraron muy previsibles y con una espesura desesperante. Movieron a Croacia con mucha lentitud y parsimonia. Y hasta Modric, casi siempre infalible, se equivocó en varios pases aparentemente sencillos.
Albania tuvo también su cuota de protagonismo. No todo fueron desaciertos de Croacia, porque el equipo de Sylvinho planteó un duelo inteligente. Ya enseñó la pata ante Italia y mantuvo su tónica de equipo difícil, combativo y ordenado. En esta ocasión cambió delantero por delantero, Manaj por Broja, un hombre de mucha más envergadura para retener balones de espaldas y fijar defensas. Sylvinho, sin duda, consiguió durante la primera parte su objetivo: anular por completo a su rival.
Y mientras Croacia jugaba sin rumbo, envuelta en una nebulosa muy peligrosa, Albania aprovechó su momento, que al final fue toda la primera parte al completo, para marcharse al descanso por delante en el marcador (0-1). El tanto lo marcó Laçi, que cabeceó a la red un buen centro de Asani desde la banda derecha. Después, Livakovic, se encargó de mantener a su equipo con un hilo de vida: primero con un paradón en un mano a mano ante Bajrami y después, al filo del descanso, de nuevo, con un guante salvador frente a un cabezazo a bocajarro de Manaj.
Croacia aún no había muerto. Se intuía la hecatombe, pero tenía otra oportunidad. Tal vez la última. Dalic intentó un cambio de rumbo y dejó en la caseta a Brozovic y Majer. Entraron Pasalic y Susic para acabar con la parsimonia y la falta de electricidad croata. Y la realidad es que la entrada de ambos dio un impulso al combinado balcánico, renovado y por fin con más verticalidad para abordar una remontada que se antojaba muy complicada.
Precisamente, fue Susic el primero que consiguió inquietar a Albania. Casi nada más salir del vestuario, enganchó un disparo desde fuera del área que salvó Strakosha. Y no fue un espejismo, porque Croacia por lo menos dio la sensación de peligro con el equipo de Sylvinho, ahora sí, embotellado en su parcela de juego aguantando el chaparrón de cualquier manera. Aún así, hasta la salida de Budimir en el último tramo, el equipo de Dalic no obtuvo su premio.
El delantero de Osasuna hizo un trabajo excepcional como hombre ancla y, en una de sus apariciones, consiguió habilitar a Kramaric ante Strakosha, que no pudo evitar el tanto del empate. Y poco después, se deshizo de un defensor dentro del área, llegó a la línea de fondo, echó la pelota atrás y Susic remató a portería. La pelota rebotó en Gjasula y aparentemente se obró el milagro que necesitaba Crocia.
Sin embargo, en una último empuje desesperado de Albania, Gjasula volvió a acaparar protagonismo con un remate que hundió a sus rivales y que provocó la algarabía entre sus compañeros. Modric, en el suelo, desolado, dejó una imagen que podría repetir ante Italia si su equipo no reacciona con una victoria.
Y ahora qué Croacia?
Croacia está contra las cuerdas en la Euro 2024 tras su empate ante Albania.
Subcampeona del Mundo en 2018, tercera clasificada en el Mundial de Qatar de 2022 y subcampeona de la Liga de las Naciones en 2023, Croacia se arriesga a despedir a su segunda generación de oro en silencio y eliminada en la primera ronda de la Euro 2024 si el lunes no es capaz de ganar a Italia.
Croacia podría unirse y clasificarse como segunda de grupo si logra vencer a Italia en el tercer partido (los italianos pasarían como terceros). Sin embargo, los croatas quedarían últimos de grupo si ganan a Italia en el tercer partido por menos de tres goles y a su vez España pierde contra Albania. En ese caso, se produciría un cuádruple empate a cuatro puntos y Croacia quedaría eliminada por la diferencia de goles.
Lo que quedó claro, de momento, es que el equipo de Zlatko Dalić, destrozado en el estreno a manos de España, no mejoró excesivamente en Hamburgo. Más aún el nervio albanés lo sorprendió a contrapié en un inicio que no dominó como esperaba y la dejó aturdida cuando a los once minutos un estupendo cabezazo de Qazim Laçi puso en ventaja al equipo de Silvinho, que contrariamente a su reacción conservadora en el primer choque ante Italia mantuvo sus ganas, presión y ambición.

Alemania reafirma condición de favorito y hunde a Hungría
Musiala fue el encargado de romper el empate y después Ílkay Gündogan aumentó la ventaja para los anfitriones.
Alemania logró su segunda victoria en la Eurocopa al imponerse por 2-0 a Hungría con goles de Jamal Musiala e Ílkay Gündogan.
Musiala marcó en el minuto 22 con un remate dentro del área a pase corto de Ilkay Gundogan, que le había ganado antes un duelo al central Willy Orban por el que los húngaros reclamaron falta que el árbitro no sancionó.
Resumen del partido
Ya en la primera jugada, Hungría llevó peligro a la portería germana cuando, tras una perdida de balón de Ílkay Gündogan, Manuel Neuer tuvo que arriesgarlo todo para ganarle el mano a mano a Roland Sallai.
Los húngaros mostraban mucho orden en defensa y cuando atacaban llevaban peligro, pero a medida que pasaron los minutos Alemania fue tomando el control del partido con Jamal Musiala y Florian Wirtz muy activos cerca del área.
En el minuto 11 llegó la primera ocasión en los pies de Kai Havertz a pase de Antonio Rüdiger. Inmediatamente después, una volea de Robert Andrich pegó en un defensa para irse a saque de esquina.
Desde atrás, Toni Kroos marcaba el ritmo del partido y Alemania buscaba filtrar balones el área. En el 19, tras una buena combinación entre Musiala y Havertz, Gündogan no llegó el remate por centímetros. Un aviso.
Porque los esfuerzos se vieron premiados en el minuto 22 cuando Musiala marcó el 1-0. La jugada empezó con un pase de Wirtz a la media luna que recibió Musiala para jugar con Gündogan. El centrocampista del Barcelona entró en el área, pugnó con Willy Orban -los húngaros reclamaron falta- y aprovechó la indecisión también del portero Gulacsi para ceder atrás a la llegada de Musiala, que definió con un fuerte disparo.
La ventaja era justa, pero Hungría estaba viva. En el minuto 26, en un lanzamiento de falta, Dominique Szobozslai estuvo cerca del empate. Se lució Manuel Neuer, que reaccionó con una gran parada.
Alemania dominaba la posesión, jugaba en campo contrario, pero sentía la inquietud cuando atacaba Hungría, incluso con un gol anulado por fuera de juego al borde del descanso.
Ya en la segunda parte, en el minuto 60, un cabezazo de Varga ligeramente por encima del larguero pareció recordarle a Alemania que el trabajo todavía no estaba hecho.
El dominio alemán, sin embargo, se tradujo en el segundo gol que marcó Gündogan en el minuto 67 con un remate de zurda a centro raso de Maximilian Mittelstädt desde la izquierda.
Después, Alemania estuvo más cerca del tercero que Hungría del primero, que se queda al borde de la eliminación.


Suiza y Escocia empatan en un partido muy cerrado (1-1)
Suiza se acerca a octavos, Escocia luchará por el tercer lugar con Hungría en la última fecha de la fase de grupos
Ganadora y clasificada Alemania una hora antes, Suiza aún mantiene su ventaja en la segunda posición del grupo A de la Eurocopa 2024, gracias a un golazo de Xherdan Shaqiri con el que contestó al primer golpe de Escocia, que sostiene opciones de clasificación, pendientes de la última jornada y de la cantidad de puntos que exigirán los cuatro mejores terceros.
Resumen del partido
Sólo aparece un problema para Suiza, favorita para el pase. Aunque depende de sí misma y tiene todo muy cerca, se enfrenta en la última cita contra Alemania, temible, vencedora de sus dos primeros encuentros, dentro de la euforia por la que vuela en ‘su’ Eurocopa. Suma tres puntos más que Escocia, pero el conjunto británico, y su fatal diferencia de goles, se miden a Hungría.
Lastrada por la goleada de Alemania en la primera jornada, Escocia renació en el choque de este miércoles, por delante rápidamente. Su contragolpe fue vertiginoso. De un ataque de Suiza, con un centro al área, surgió una salida imparable del equipo se Steve Clarke, conducido por Andy Robertson, que atravesó casi todo el campo, la cedió a Mcgregor, que vio a McTominay.
El centrocampista del Manchester United, revelado como goleador imparable ya en la fase de clasificación, remató en su llegada al área. No era nada del otro mundo su disparo, probablemente a las manos de Yann Sommer, de no haber intervenido decisivamente Schär. Su mal despeje terminó de introducir el balón en su portería. Minuto 13.
La frustración de Suiza, el impulso de Escocia, que, sin embargo, reincidió en su despropósito defensivo, impreciso tantas y tantas veces cuando decide salir con el balón jugado que cualquier momento es una concesión a su oponente, como ocurrió un cuarto de hora después, cuando cometió un error fatal que Shaqiri transformó en un golazo. Tan fácil.
La cesión atrás de Ralston fue un regalo que aceptó, atento, oportuno, Shaqiri con la convicción del zurdazo que enganchó de primeras; una parábola que alojó en la escuadra, pero que había sido originada por una entrega impropia de este nivel del carrilero derecho escocés. No fue la única. Ni por su lado ni por el otro, aunque las demás sin consecuencias.
El partido estaba abierto, más aparente para Suiza, que dispuso de unas cuantas ocasiones. Es una selección que cuando corre, con espacios hacia adelante, al contraataque, puede hacer daño a cualquier adversario. La estirada de Gunn fue lo único que se interpuso a una jugada de ese tipo, en la que Vargas conectó con Ndoye para apuntar al gol. No lo logró.
Sí después, al borde del descanso, pero el VAR detectó la posición ilegal del delantero suizo. Un alivio para Escocia, que no se enteró de nada en esa jugada. A su salida al fuera de juego le faltaron cálculos y vigilancia, porque Ndoye estaba solo, apenas unos centímetros por delante, indetectable para el equipo de Steve Clarke, que reaccionó en el segundo tiempo.
Sobre todo, con el cabezazo al poste de Hanley, con el que se sintió de nuevo capaz de ganar el encuentro, en el que perdió de repente a Kieran Tierney. En una jugada defensiva se lesionó el defensa de la Real Sociedad. Pareció muscular, pero la forma con la que se retiró del campo, inmovilizado en la camilla, con gestos de preocupación, transmite gravedad. También el abrazo con el que su técnico, Steve Clarke, lo animó camino del vestuario.
Agencias