Está siendo investigado por lavado de activos, enriquecimiento ilícito, malversación y falsedad en documento público y privado
NotMid 30/04/2024
IberoAmérica
Esta semana comienza la cuenta atrás para el hijo de Gustavo Petro. Tras los intentos de su abogado y de él mismo por descalificar al fiscal que le investiga, con el fin de aplazar la audiencia preparatoria, y después de 5 horas, el juez decidió aplazar la audiencia hasta agosto. Entonces, la acusación y la defensa deberán dejar al descubierto las pruebas, documentos y testigos de cara al juicio que podría terminar con una larga condena para Nicolás Petro.
A los dos delitos iniciales -lavado de activos y enriquecimientos ilícito- se le sumarán malversación de caudalos públicos, interés indebido en la celebración de contratos, falsedad en documento público y privado y celebración de contratos sin los requeridos requisitos. En el supuesto de que le consideren culpable, afrontaría penas que podrían llegar a los 18 años de cárcel.
De momento, el primogénito del primer jefe del Estado socialista en Colombia, que hizo de la pulcritud una de sus banderas, ha permanecido en libertad con la única restricción de no abandonar Barraquilla, la ciudad donde reside. Pero el fiscal Mario Burgos anunció que solicitará “medida de aseguramiento”, que podría suponer cárcel o prisión domiciliaria.
El presidente Petro ha intentado minimizar los daños a su prestigio que generaron las explosivas revelaciones de su ex nuera, Day Vásquez, y las posteriores de su propio hijo. Pero cuando decidió intervenir, ya era demasiado tarde.
La tormenta la desató Vásquez en una entrevista con la revista colombiana Semana el año pasado. Nicolás, entonces diputado regional del Atlántico, le había dejado por su mejor amiga y ella decidió encender el ventilador. Contó con pelos y señales cómo su ex marido recibió 1.000 millones de pesos (unos 250.000 euros), destinados a la campaña presidencial de su padre. 600 se los dio Samuel Santander Lopesierra, ex narcotraficante que pasó 18 años preso en Estados Unidos, apodado El Hombre Marlboro. El resto se los regaló Gabriel Hilsaca, hijo del llamado El turco Hilsaca, un empresario señalado en su día por mandar matar a cuatro prostitutas y de manejos oscuros en sus negocios
Hilsaca reconoció el aporte, en metálico y en una bolsa, igual que Santander Lopesierra.
Lo que no sabían es que, según Vásquez y corroborado por Nicolás, la mayoría del dinero, que nunca reportaron al gerente de campaña y escondían en maletas y en armarios, lo gastaron en caprichos cotidianos, en la compra de un lujoso chalé y en algunos gastos en actos de promoción de la candidatura de Petro.
La mujer también indicó que había advertido con antelación al presidente de las andanzas de su hijo, pero no hizo nada.
Solo cuando estalló el escándalo, el jefe de Estado se desmarcó de su primogénito afirmando “No lo crie”, para dar a entender que la corrupción no procedía de su lado familiar.
Nicolás, el mayor de sus cinco hermanos y el único que ha seguido los pasos políticos del padre, se mostró dolido por esa frase y aceptó dar su versión en la publicación Semana. Allí ratificó lo confesado por su ex mujer y reveló otras donaciones irregulares a la campaña electoral de su padre, desconocidas hasta ese momento. Más tarde se comprometió con la Fiscalía General a firmar un “principio de oportunidad” (confesar todo a cambio de una rebaja de la condena).
Aunque declaró que su padre no sabía de ese lado oscuro de la financiación, adujo que Laura Sarabia, actual mano derecha del presidente, estaba al tanto de todo.
En agosto de 2023, cuando Gustavo Petro comprendió la magnitud de la onda explosiva, viajó en el avión presidencial a Barranquilla para visitar por sorpresa a su hijo. Y consiguió que el caso diera un vuelco: Nicolás cambió de abogado, denunció que había declarado bajo presión y rompió el pacto con la Fiscalía.
El gobernante, pese a que las revelaciones partieron de su círculo familiar, se dedicó a atacar a la revista Semana y a su directora y entrevistadora, Vicky Dávila, a la que acusó de ser “de ultraderecha” y de lanzar infundios para criminalizar a su Gobierno por ser de izquierdas.
En conversación con el periodista de RCN Alejandro Villegas considera que las recientes manifestaciones multitudinarias contra Petro “son la demostración de que la gente cree que hay un ataque a la institucionalidad por parte del presidente y eso lo rechaza la ciudadanía”.
El analista político Germán Manga agrega que “afecta de manera importante a la gobernabilidad de su padre porque el proceso reforzará el conocimiento público de lo sucedido y, sobre todo, porque proliferan otras denuncias que señalan indicios claros de financiación ilegal de la campaña y de un posible exceso de gasto sobre los topes establecidos por la ley”
Agencias