El murciano remonta en un partidazo ante Sinner tras dos derrotas contra él y alcanza por primera vez las semifinales de un Grand Slam. El viernes, contra Tiafoe
NotMid 08/09/2022
DEPORTES
El emblemático y ruidoso Arthur Ashe fue testigo de uno de los mejores partidos de la temporada. Carlos Alcaraz (Nº4 del mundo) y Jannik Sinner (13º) regalaron un show de tenis en los cuartos de final del US Open. Luego de cinco horas y 15 minutos, el español se impuso con parciales de 6-3, 6-7 (7), 6-7 (0), 7-5 y 6-3 y reservó el último lugar en semifinales.
En el último turno de la jornada y ante la presencia de 23.000 almas que colmaron el estadio más grande de la gira, el italiano y el español cumplieron con las expectativas que se habían generado alrededor de este duelo. Dos de los tenistas de mayor proyección en el circuito hicieron genialidades de todo tipo, pero fue el murciano quien salió victorioso tras rescatar un punto de partido en el cuarto set y meterse por primera vez en la semifinal de un Grand Slam.
Cabeza fría, coraje, inteligencia. Con apenas 19 años, Alcaraz lo tiene todo y lo volvió a demostrar en la madrugada de Nueva York para reponerse a la adversidad, aún cuando dejó escapar dos tiebreaks y estuvo a un punto de despedirse del torneo. De esta forma, el español mandó un claro mensaje: “voy por el número uno”. Cabe mencionar que de conquistar el título o llegar a la final y que el campeón no sea Casper Ruud, se convertirá en el número uno más joven de la historia.
Este encuentro se convirtió en el partido que acabó más tarde en la historia del torneo y estuvo a 11 minutos de ser el de mayor duración. Por un puesto en la final, “Charly” enfrentará a Frances Tiafoe (26º), quien se convirtió en el primer estadounidense en meterse entre los cuatro mejores del US Open desde que lo hiciera Andy Roddick en 2006.
Desenlace dramático
Le quedaba un último paso. A Alcaraz, una última esperanza. Pegó primero Jannik (2-0), reaccionó Carlitos (3-3), antes de verse de nuevo de inmediato por detrás en el marcador ante un bloque de hielo que lo desquició (incluso tiró una bola a la grada). “Háblame, ¿dónde saco? No sé sacar”, le gritó a su entrenador, Juan Carlos Ferrero, en un momento de tensión entre los dos. “Vaya ayuda”, se quejó. “No nos rendimos”, le contestó el valenciano. Y el chico lo intentó con bravura. Igualó de nuevo con 5-4 en contra y saque de Sinner, tras levantar un punto de partido. Y con un parcial de 3-0, en pleno enredo de Sinner con el servicio, forzó el quinto set.
“Hecho un toro estoy”, le decía a su equipo. Y así era. A base de fe y coraje, fue capaz de hacer que su rival perdiera por primera vez la compostura y recibiera un aviso por golpear de mala manera una bola sin que estuviera en juego. La lucha se tornó encarnizada. Y de nuevo se adelantó Sinner, que a fin de cuentas fue el que llevó la iniciativa durante más tiempo en la parte final del partido. No cejó Alcaraz en su empeño y encontró el contrabreak. Habrá a quien no le entusiasme el tenis que viene, la evolución que ya asoma con fuerza, jugado a cañonazos (63-61 en golpes ganadores) y con un ritmo frenético, con menos variedad y riqueza de matices, quizá, que el del Big Three, pero también es asombroso a su manera. Lo bordaron Alcaraz y Sinner, incansables hasta la conclusión. Ganó el español en un final de película, con un saque directo que se le coló a su contrincante, que acabó con 67 errores no forzados. Se echó al suelo, incrédulo, mientras Ferrero no podía contener las lágrimas y lo celebraba en la grada. No era para menos, dirige a un gigante en ciernes. Lo importante para el tenis es que la historia de estos encuentros promete, porque ambos parecen los elegidos para dominar el circuito. Y el primer paso la ha dado el chaval de Murcia.
Agencias