El triángulo Presidencia-Constitucional-Fiscalía General del Estado tiene imputados o a punto de serlo a dos de sus vértices
NotMid 09/12/2024
OPINIÓN
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS
La primera Constitución española, la de Cádiz de 1812, dice en su artículo 2: “La nación española es libre e independiente, y no es ni puede ser patrimonio de ninguna familia ni persona”. La raíz del liberalismo es esa: cada español es propietario de sí mismo, y los demás españoles hemos contraído la obligación de proteger esa propiedad de cada uno, porque sólo así se asegura la de todos. No hay libertad sin propiedad, ni propiedad sin libertad. Pero todos los tiranos, antiguos y modernos, han querido expropiar en su favor la libertad de todos.
Jorge Guillén decía que dictador es el que cada mañana dice: “¡Viva mi libertad!”. Y contra la tiranía, en España, siempre se ha alzado la nación, con las leyes que la definen históricamente, lo que Jovellanos llamaba “la constitución histórica de España”. Las leyes pueden convertir la nación en Estado, pero no a capricho, ni por un simple acto de fuerza, sino como decantación de un proceso secular. Sin entender la naturaleza de la propiedad no se entiende la libertad, pero ambas sujetas a la Ley, siempre perfectible pero nunca prescindible a capricho.
Conviene ver claro lo general para abordar lo particular. Sánchez, acosado por la corrupción de su familia, su partido y su Gobierno, ha dicho en el aniversario de la Constitución de 1978, la de más apoyo popular de nuestra historia, que hay que cambiarla. Pero nunca ha ido a las elecciones diciendo qué artículos quiere cambiar y por cuáles sustituirlos. En rigor, la estafa electoral que marca desde el principio su estadía en el Gobierno es pura arbitrariedad que inventa novedades legales según las va necesitando. Pero su corrupción es tal que la novedad necesaria es prescindir de la Ley.
El triángulo Presidencia-Constitucional-Fiscalía General del Estado tiene imputados o a punto de serlo a dos de sus vértices, que confían en el tercero para amnistiarlos. Y todo irá a peor. Los negocios de Begoña y los papeles de Aldama habrían hecho caer a cualquier Gobierno europeo. Si Sánchez no dimite es porque se ve fuera de la UE y le estorba cualquier Constitución. Gobierno y Fiscalía han denunciado a jueces, Guardia Civil, prensa libre y oposición como enemigos del único poder que reconocen: el suyo. Recordemos, pues, la primera Constitución: “La Nación española no es ni puede ser patrimonio de ninguna familia ni persona”. Ni del PSOE, ni de Sánchez.